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El proceso de duelo: conviviendo con la tristeza

Hace tres semanas me enteré de una noticia triste. Dos personas muy queridas para mí, que llevaban muchos años juntas, decidieron separarse. Me dolió. Y no solo por ellos, sino también por lo que esto significa: La dinámica familiar cambiará para todos.

Desde el minuto uno, vi asomarse la tristeza, llenando todo mi corazón y mi mente aquella mañana. Esta vez, estaban totalmente sincronizados. Era cierto: empezaba a atravesar un proceso de duelo.

¿Qué es el duelo?

Se dice que el duelo es una reacción natural ante cualquier pérdida significativa. Puede ser la pérdida de un amigo, una ruptura sentimental, la muerte de un ser querido, el diagnóstico de una enfermedad, e incluso los sueños que no se cumplirán o, —como en mi caso— un cambio profundo en el entorno emocional y familiar.

Sin embargo, el duelo tiene un propósito: hacernos pasar por diferentes estados emocionales para superar la situación de manera sana y volver a abrirnos a la vida, que sigue su curso.

Es importante transitarlo, abrazar cada momento y dar a cada emoción el espacio que necesita, quedándote ahí conscientemente y validando todo lo que aflore.

El período de duelo puede variar de persona a persona. A algunas personas les toma más tiempo, a otras menos, y algunas pueden quedarse atrapadas en el dolor.

El poder superar un duelo depende de nuestro nivel de consciencia, experiencia y las herramientas que poseamos en ese momento.

El Modelo Kübler-Ross

Según la psiquiatra suizo-estadounidense Elisabeth Kübler-Ross, el duelo se desarrolla en cinco etapas. No son lineales ni obligatorias, pero pueden darnos un mapa para entender lo que sentimos:

1. Etapa de negación

En esta fase, la persona se niega a aceptar la realidad de la pérdida. Es un mecanismo de defensa temporal que amortigua el impacto inicial. Analizamos una y otra vez lo ocurrido, tratando de dar significado a los hechos y encontrar nuevas interpretaciones.

2. Etapa de enfado

Aquí emergen emociones intensas como la frustración, el resentimiento y la rabia. La persona puede proyectar su enojo hacia otros o hacia la situación. Aún nos mantenemos en un estado de no aceptación de la realidad tal y como se presenta. Empezamos a preguntarnos el porqué de lo ocurrido o buscamos culpables.

3. Etapa de negociación

Se buscan formas de “arreglar” la pérdida, a pesar de saber que dicha solución no va a producirse. Nuestra mente crea miles de ideas e hipótesis como intentos de cambiar lo que ya ha ocurrido.

4. Etapa de dolor emocional o depresión

Cuando la pérdida se convierte en certeza, aparece una tristeza profunda. La persona empieza a comprender la magnitud de lo sucedido y siente dolor, vacío o desesperanza.

5. Etapa de aceptación

No se trata de estar de acuerdo con lo que pasó, sino de comprender serenamente que ocurrió. La persona comienza a adaptarse a su nueva realidad. En esta etapa, el dolor no desaparece del todo, pero se vuelve más llevadero.

Mi duelo, desde dentro

En mi caso, la tristeza fue la primera en llegar. Luego vino el enfado, después la negociación. Y hoy me desperté con una tristeza profunda, esa que te hace aceptar que las cosas han cambiado y que la familia, tal como la conocíamos, ya no será igual.

Hace años, yo también viví una separación. Supongo que, en ese momento, otras personas sintieron y pasaron por algo similar a lo que siento yo ahora, pero a su manera.

Hoy, intento ponerme en los zapatos de los protagonistas de esta nueva historia. Y lo único que siento que puedo hacer es dar espacio y respetar decisiones. Hasta que, tal vez, alguno de ellos quiera convertirme en oídos. Y en ese caso, haré lo mismo: espacio y respeto.

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Autor

Silvia Ruiz

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